Desde 2013, el primer jueves de cada mayo se celebra el Día Mundial de la Contraseña, una fecha destinada a concienciar sobre la necesidad de adoptar buenas prácticas en su creación y uso, para evitar así el robo de información.

Mantener seguros datos personales o cualquier tipo de información que volcamos en Internet es una cuestión que debemos tener siempre presente cuando nos conectamos a la red. Precisamente, contar con contraseñas de alta seguridad es uno de los métodos de protección más habituales, a pesar de que existen otros sistemas de verificación más novedosos como el reconocimiento facial, la huella dactilar o la autenticación en dos pasos.

Sin embargo, generalmente, las claves no suelen ser tan fiables como deberían. Y es que, desafortunadamente seguimos recurriendo con frecuencia a las contraseñas más populares, y por tanto, a las menos seguras y más sencillas de descifrar.

Cómo crear una contraseña fuerte

Para que una credencial de acceso esté hecha a prueba de hackers, deben darse estas tres características:

  1. La contraseña debe tener, como mínimo, 12 caracteres. Si es posible, cuanto más extensa, más complicado será averiguarla.
  2. Combinar mayúsculas y minúsculas, además de números y símbolos especiales como @, #, (, +, – , €… 
  3. Evitar las claves más frecuentes y simples como “123456”, “111111, ”“qwerty”, “password”, nombres personales, de mascotas o fechas de nacimiento y demás.

Si se combinan estas tres particularidades a la vez, un reciente estudio de Hive Systems asegura que personas expertas en seguridad tardarían alrededor de 3.000 años en descodificar la clave. En cambio, si se utiliza una con menos de 12 caracteres, una que solo esté formada por minúsculas o que solo contenga números, se pueden hackear en pocos segundos.

Asimismo, es recomendable no utilizar la misma contraseña para todas las cuentas, cambiarlas cada cierto tiempo y, por supuesto, mantenerlas a salvo de terceras personas.

Gestores de contraseñas

Pero recordar varias claves y, además, complejas no es una tarea fácil. Por ello, se aconseja utilizar un gestor de contraseñas. Gracias a estos programas automatizados, las diferentes credenciales de acceso están siempre disponibles, ordenadas y protegidas.

Además, algunas de estas aplicaciones sugieren una clave fuerte cuando quien la usa se registra en una plataforma o servicio. De manera que ni siquiera hay que pensar en una nueva contraseña.

Solo se debe recordar la contraseña de acceso al propio gestor, aunque no todos la solicitan.

Los gestores más utilizados son los administradores de contraseñas de los propios navegadores. Chrome, Firefox, Safari, Opera o Microsoft Edge permiten guardar las credenciales de acceso, sincronizarlas y visualizarlas sencillamente cuando se necesiten. En Chrome, por ejemplo, es una opción que viene activada por defecto y que se puede gestionar desde chrome://settings/passwords.

Así pues, existen diferentes gestores de contraseñas, tanto gratuitos como de pago, entre los que puedes optar. Solo tienes que elegir el que mejor se adapte a tus necesidades y posibilidades y empezar a utilizarlo para mantener tus claves seguras, y con ello, mejorar la protección de tus datos e información personal en Internet.